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El rol del farmacéutico en la detección de problemas relacionados con el uso de plantas medicinales. Análisis en dos farmacias de Comodoro Rivadavia (Chubut, Argentina)
2008,18;4:29-36

Uhrich Analía V*, Hernández Daniela T**, Córdoba Osvaldo L***, Flores María L****
*Farmacéutica D.T. y Docente de Farmacología II
**Farmacéutica D.T. y Docente de Farmacognosia
***Dr. en Bioquímica y Prof. Ord. de Química Biológica II
****Dra. en Farmacia, Dir. Ord. de la Carrera de Doctorado en Farmacia y Prof. Ord. de Farmacognosia

Facultad de Ciencias Naturales. Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco
Comodoro Rivadavia. Chubut (Argentina)


Palabras clave: Farmacia comunitaria, intervención farmacéutica, problemas relacionados con las plantas medicinales.

         

Resumen

El objetivo de este trabajo fue detectar y resolver problemas relacionados con plantas medicinales. El estudio se realizó durante tres meses, en dos farmacias comunitarias de Comodoro Rivadavia (Chubut, Argentina), sobre veinte pacientes bajo tratamiento farmacológico que además utilizaban plantas medicinales según la Metodología Dáder. Se detectó un alto porcentaje de problemas relacionados con las plantas medicinales y se logró resolver positivamente muchos de ellos a través de la oportuna intervención farmacéutica.


Artículo Completo

Introducción

La demanda y el uso de plantas medicinales con fines terapéuticos determinados, tanto en sus presentaciones como drogas organizadas unitarias o en mezclas (tisanas), como sus preparados sencillos (infusiones, decocciones, tinturas) y como medicamentos fitoterápicos, ha crecido de manera significativa en los últimos años. Es así que las plantas, que constituyeron la base de la atención de la salud en todo el mundo desde los primeros días de la humanidad, continúan utilizándose ampliamente, generando un incremento gradual en el reconocimiento de sus valores clínicos, farmacéuticos y económicos, con variaciones amplias entre un país y otro. No obstante y a pesar de su utilización ancestral a través del tiempo, solo una cantidad relativamente pequeña de especies vegetales se ha estudiado en forma integral con el fin de emplearlas racionalmente en medicina. Respecto de la seguridad y la eficacia, se dispone aún de menos datos (1).
En años recientes, tanto en países desarrollados como en desarrollo, existe un estímulo para evaluar y racionalizar el empleo de plantas medicinales, así como para controlar la explotación comercial de fitoterápicos que en muchos casos involucra ventas sin prescripción y rotulados tales como “naturales” (2).
Si bien las plantas medicinales validadas poseen efectos terapéuticos importantes que respaldan los usos descriptos popularmente para muchas de ellas, existen reacciones adversas o efectos secundarios que pueden resultar contraproducentes para quienes las utilizan (3). Tal como ocurre con los medicamentos, es razonable esperar que ocurran interacciones entre las plantas medicinales y los medicamentos, como así también con alimentos y alcohol. Todo esto resulta aún más importante en aquellos casos en que los pacientes sufren alguna patología crónica y se hallan sometidos a tratamientos con especialidades medicinales o se encuentran en etapas de la vida consideradas de mayor riesgo (infantes, ancianos).

Por otra parte, es notable la falta de información que existe en gran parte de la población respecto de la forma adecuada de utilizar las plantas medicinales y sobre todo de que el ámbito de adquisición debe ser la Farmacia. Esto lleva a que las reacciones adversas y/o los efectos tóxicos que puedan presentarse, sean ignorados o pasen desapercibidos.
Una de las funciones del Farmacéutico como agente de atención primaria de la salud, es velar por el correcto uso de las plantas medicinales y fitoterápicos a través de su adecuada dispensación y a la vez, concientizar a los pacientes sobre los beneficios, pero también acerca de los riesgos que acompañan su utilización sin un control adecuado (4).
Teniendo en cuenta los antecedentes expuestos y en el marco de la investigación que estamos desarrollando, los objetivos planteados para el presente estudio fueron la búsqueda, identificación, prevención y resolución de problemas relacionados con el uso de plantas medicinales y fitoterápicos, a través del rol del farmacéutico en su dispensación.

Materiales y métodos

El estudio se llevó a cabo en dos farmacias comunitarias de la ciudad de Comodoro Rivadavia (provincia de Chubut, Argentina).
Con el fin de estudiar el consumo de plantas medicinales por parte de pacientes que concurrían a dichas farmacias y que se encontraban bajo tratamiento farmacológico para distintas patologías, se diseñó la planilla que se presenta como Figura 1.
La toma de datos se efectuó durante un período de tres meses, desde marzo hasta mayo. La planilla incluyó datos de la Farmacia, del Farmacéutico responsable, del paciente, de las plantas medicinales, algas y/o productos fitoterápicos empleados, de los medicamentos utilizados por el paciente, de los problemas de salud que manifestaban y otros datos de interés (consumo de jugos naturales, infusiones usuales, alcohol, tabaco, hábitos de vida). También se incluyeron preguntas relacionadas con las consideraciones del paciente respecto de si las plantas medicinales eran medicamentos, quien se las había prescripto o recomendado y si le mencionaban a los profesionales médicos su uso. Los datos fueron codificados e introducidos en una base de datos (Microsoft Access®, Office 2003). Para su tratamiento estadístico se utilizó una hoja de cálculo (Microsoft Access®, Office 2003).
Para llevar a cabo el análisis de las situaciones de los pacientes en estudio, se siguió la Metodología de Seguimiento Farmacoterapéutico Dáder (5).
Además se efectuaron consultas bibliográficas exhaustivas de las plantas medicinales y algas utilizadas por los pacientes, considerando aspectos farmacognósticos y farmacológicos (1,6,7).

Resultados y discusión

La ciudad de Comodoro Rivadavia, ubicada en el Distrito Golfo San Jorge de la Patagonia Central Argentina, comprende una población heterogénea debido a los movimientos migratorios originados a raíz de que la mayor fuente laboral ha sido y es, la explotación petrolera. Una proporción importante de los habitantes son originarios del norte del país y de países vecinos, destacándose un fuerte arraigo cultural hacia el uso de plantas medicinales.
Al analizar la dispensación de plantas medicinales y productos fitoterápicos en las dos farmacias motivo del estudio, en primer lugar se detectó que, sobre un total de 20 pacientes analizados, un 85% correspondían al sexo femenino.
La edad promedio de los pacientes fue de 61 años. Discriminada por sexo, la media de la edad de las mujeres y de los varones resultó de 60 y 68 años, respectivamente. Al considerarlos por grupos etarios, la mayor utilización de plantas o productos derivados se observó entre los 60 y los 70 años.
Otro resultado interesante fue que el promedio de plantas utilizadas por paciente era de 3, al igual que el promedio de medicamentos. Además, de los 20 pacientes, 2 de ellos utilizaban medicamentos fitoterápicos y 6, consumían tisanas (Figura 2).
Entre los datos que fueron investigados, se revisaron también las plantas más usadas y los problemas de salud para los cuales eran utilizadas. Las especies de mayor uso eran cedrón, manzanilla, boldo, poleo, peperina, menta, tilo, mucus, té verde e hisopo. Dichas plantas concuerdan con los problemas de salud para los que eran usadas (inconvenientes del sistema digestivo, ansiedad, insomnio, obesidad). En la Tabla 1 se presentan las características farmacognósticas de todas ellas. Resulta destacable mencionar que no todas las especies están codificadas por Farmacopea Nacional Argentina, no siendo oficiales por lo tanto el fucus, hisopo, té verde y cedrón. Además, varias de ellas biosintetizan metabolitos que pueden resultar generadores de reacciones adversas o efectos secundarios perjudiciales para quienes las utilizan, especialmente si se usan en mezclas y/o con medicamentos que el paciente estuviera utilizando.
Otras patologías declaradas por los pacientes, fueron hipertensión, diabetes, artrosis, problemas circulatorios y dolores óseos.
Nuestra investigación nos llevó también a indagar sobre el origen de la prescripción y/o recomendación de uso de las plantas o derivados, observándose un predominio de consejos familiares y ausencia en todos los casos de una prescripción por parte de un profesional de la salud (Figura 3).



También se valoró la comunicación paciente–médico en cuanto al uso de plantas medicinales y/o fitoterápicos, detectándose que el 80% de los pacientes no le comunicaba a su médico que utiliza estos productos y solo el 20% le mencionaba y/o consultaba sobre su utilización conjunta con la medicación habitual prescripta que utiliza.
Finalmente, cuando se interrogó a los pacientes si consideraban a estos productos como medicamentos, el 56% respondió de manera afirmativa (Figura 4).
Del análisis del conjunto de datos obtenidos, se detectó una alta proporción de problemas relacionados con el uso de plantas medicinales y algas (Tabla 2). Un alto porcentaje de los pacientes utilizaban innecesariamente plantas medicinales, con riesgo de posibles interacciones con medicamentos prescriptos para las patologías crónicas que padecían. Además se detectaron efectos adversos por el uso de plantas medicinales y algas (Tabla 2). En esos casos se aplicó la metodología de seguimiento farmacoterapéutico y se logró resolver en 5 casos con la intervención farmacéutica.
Respecto de la adquisición de las plantas, en general los pacientes indicaron que eran adquiridas en ámbitos ajenos a las Farmacias, destacando las llamadas “herboristerías” que comprenden en realidad establecimientos comerciales bajo el rubro Dietética, Todo Natural, Santerías, entre otras.
Por otra parte, las plantas en general eran utilizadas mediante preparaciones inadecuadas y según los consejos de terceros no profesionales de la Salud.


El farmacéutico juega un rol muy importante monitoreando a los pacientes usuarios de plantas medicinales, ya que su formación farmacognóstica y farmacológica lo convierten en un profesional altamente calificado para la dispensación, control de consumo y corrección de ideas erróneas en la población respecto de las plantas medicinales, como lo es el asociar plantas medicinales a natural, sano y por lo tanto inocuo (1,8,9).
Las plantas y algas medicinales si bien son productos naturales, pueden causar distintos efectos adversos tales como alergias, disfunción hepática, renal, problemas cardíacos, hasta cáncer. Respecto de esta última patología, por ejemplo, el potencial tóxico de algunas es semejante al de sustancias químicas de síntesis.
Estos resultados constituyen un primer avance en la investigación que estamos desarrollando en nuestro grupo de trabajo que involucra académicos, que además ejercen su profesión en farmacia comunitaria, con el fin de integrar la Fitofarmacia y su interacción con la Terapia Medicamentosa, a la Atención Farmacéutica.
Agradecimientos
Este trabajo se realiza con el aporte de la UNPSJB a los proyectos de investigación en curso.



Bibliografía

1. Castillo García E, Martínez Solís I. Manual de Fitoterapia. Elsevier Masson 2007; 506 pp.
2. OMS/TRM/98.1. Situación reglamentaria de los medicamentos herbarios. Reseña mundial Organización Mundial de la Salud 2000; 60 pp.
3. Desmet PAGM. Herbal Remedies. N Engl J Med 2002; 347 (25):2046-2056.
4. Navarro Moll MC. Uso racional de plantas medicinales. Pharm Care España 2000; 2:9-19.
5. Martínez Romero F, Fernández Llimós F, Gastelurrutia MA, Parras M, Faus MJ. Programa Dáder del Seguimiento del Tratamiento Farmacológico. Resultados de la fase piloto. Ars Pharmaceutica 2001; 42 (1-2):53-65.
6. Bruneton J. Farmacognosia. Fitoquímica. Plantas Medicinales. 2ª Edición. Editorial Acribia 2001; 1099 pp.
7. Amorín JL. Guía taxonómica con plantas de interés farmacéutico. Colegio Oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos de la Capital Federal. Buenos Aires Argentina 1988; 80 pp.
8. Aschwanden C. Herbs for health, but how safe are they?. Bulletin of the World Health Organization 2001; 79 (7):691-692.
9. WHO. WHO guidelines on safety monitoring of herbal medicines in pharmacovigilance systems. Geneva 2004; 82 pp.

Rev. O.F.I.L. 2008, 18;4:37-48

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